diumenge, 25 de novembre de 2007

Sin compromiso, trabajar no tiene sentido

Borja Vilaseca, El País, 25/11/2007

El gran reto consiste en lograr que los empleados crean en lo que hacen, alineándose con la misión y los valores de la empresa. Los líderes dominan el aspecto operativo, pero tienen que esforzarse más para conectar emocionalmente con sus colaboradores.

Quien tiene un por qué para vivir soporta casi cualquier cómo". Esta afirmación del filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900) parece cobrar cada vez más relevancia en el mundo laboral español, caracterizado por el cansancio y la falta de entusiasmo de una gran parte de los trabajadores. Según los expertos en comportamiento organizacional, "un número creciente de personas comienza a preguntarse acerca del sentido último que tiene su actividad profesional, con el propósito de encontrar más motivos para levantarse con ilusión los lunes por la mañana".

Estos empleados, "normalmente llenos de inquietudes y comprometidos con su propio desarrollo personal, también empiezan a cuestionarse si realmente merece la pena sacrificarse por sus organizaciones", añaden. Y es que en una gran mayoría de los casos, "las empresas no sólo no muestran demasiados indicios de preocuparse por el bienestar de sus colaboradores, sino que suelen ser un obstáculo para que éstos puedan alcanzar el equilibrio en sus vidas".

Fruto de esta insostenible situación, sólo el 19% de los asalariados españoles -unos 3,8 millones de personas- está totalmente comprometido con su empresa, según un reciente informe realizado por la consultora Towers Perrin. Su director, Tony Gennaoui, señala que un 35% se muestra parcialmente comprometido y que el 46% restante reconoce no estarlo, "trabajando muy por debajo de sus posibilidades y capacidades".

"La evolución de la conciencia de cada vez más españoles está cambiando las reglas del juego del mundo laboral", apunta Gennaoui. En su opinión, "sin compromiso, trabajar no tiene sentido". Por eso "es fundamental que los directivos redefinan y encarnen la misión y los valores de sus compañías, de manera que los empleados puedan creer en lo que hacen". Así, del estudio se desprende que "los líderes españoles dominan perfectamente el aspecto operativo de su puesto, pero tienen que esforzarse más para conectar emocionalmente con sus colaboradores y de inspirarles". Entre otras carencias, los trabajadores señalan la "falta de empatía, de comunicación y de transparencia".

Sufrimiento en el trabajo

"Dado que las personas dedican entre ocho y once horas a trabajar, preguntarse acerca del sentido de esta actividad suele ser una consecuencia de experimentar insatisfacción e incluso sufrimiento en el trabajo", sostiene Lotfi el Ghandouri, fundador de la consultora Creative Society, especializada en capital humano. "Este tipo de reflexiones existenciales suelen ser la antesala de un cambio de empleo a empresas socialmente responsables, donde las condiciones laborales son más dignas y los proyectos profesionales gozan de mayor humanidad y sentido", añade Lotfi el Ghandouri, autor de El despido interior (Alienta), en el que describe las causas y las consecuencias del malestar laboral.
En su opinión, "debido a la vorágine del sistema de mercado, cuya ideología imperante es la del crecimiento económico a cualquier precio, para muchos seres humanos el trabajo se ha convertido en una prisión". Así, seis de cada diez empleados españoles considera que su organización no posibilita que puedan dar lo mejor de sí mismos, impidiendo aflorar todo su potencial. Y entre otras consecuencias, Lotfi el Ghandouri habla acerca del auge del despido interior, "una actitud de resignación laboral, caracterizada por la desidia hacia el trabajo, lo que atenta contra la productividad y los resultados de las compañías".

Si bien es cierto que en última instancia cada profesional es responsable de la actitud que adopta frente a sus circunstancias, cabe decir que "esta falta de compromiso" es una consecuencia de "ver frustradas ciertas expectativas profesionales y de sentir el trabajo como un proceso mecánico, en el que la posibilidad de creatividad y de aportación personal brilla por su ausencia", afirma Lotfi el Ghandouri. No en vano, "más allá de ganar dinero para cubrir ciertos gastos que permitan vivir, los españoles comienzan a pedir que el trabajo también sea un medio a través del que realizarse como individuos", sostiene este experto.

Y lo cierto es que así lo suelen ver los trabajadores con más talento, cuya búsqueda y fidelización está transformando a las empresas. Además de por sus condiciones salariales, este tipo de profesionales empieza a preguntar en las entrevistas de trabajo por la cultura empresarial, la flexibilidad de horarios, el tipo de relaciones entre jefe y colaboradores, el lugar físico donde se ejecuta el trabajo, la existencia de planes de desarrollo, así como la posibilidad real de influir en la estrategia de la organización. "España cuenta con todo lo necesario para construir empresas sanas, felices y productivas", afirma Lotfi el Ghandouri. "Sólo hace falta creérnoslo".