dissabte, 11 de setembre de 2010

Les Quatre dimensions i les Tres Intel·ligències: Virtudes del automasaje. La Vanguardia.

La Vanguardia, JORDI JARQUE, setembre 2010

Unos simples toques al cuerpo pueden aliviar algunos dolores. Sólo requiere unos pocos minutos, las ganas de querer mimarse y conquistar un poco de tranquilidad. El resultado puede ser muy estimulante.

¿A quién no le gusta un masaje? Cierto, hay algunas personas que son reacias, pero a quienes les chifla que les destensen la musculatura no les importaría recibir uno a diario, o varios. También hay que encontrar la persona que lo sepa dar. Hagan una pequeña encuesta en su entorno más inmediato y sabrán hasta qué punto el contacto corporal no resulta indiferente, por rechazo visceral o por ansiedad a relajarse. Los deportistas profesionales lo aprecian sumamente y su cuerpo también. Vaya, que casi están obligados a recibir masajes para rendir al máximo. ¿Pero qué hacer cuando no hay a mano un masajista? Tal vez no está mal aprender a tocarse. No es lo mismo pero es sugerente. ¿Cómo hacerlo? ¿Por dónde empezar? ¿Cualquier hora del día es buena? ¿Hay contraindicaciones? ¿Tiene efectos secundarios? ¿Para qué sirve realmente?

“Sobre todo ayuda a superar contracturas y tensiones en cualquier momento del día, mejora la circulación a aquellas personas que se pasan el día sentadas, o muchas horas de pie, previniendo las varices, piernas cansadas, activando la circulación de retorno haciendo pasos ascendentes como si quisiéramos vaciar una manguera de agua presionando en brazalete en dirección al corazón”, explica Lorenzo Arroyo, especialista en terapias alternativas. También permite relajar la musculatura y disminuir los niveles de tensión relacionados con el estrés laboral. Mónica Lapeyra, psicóloga, especialista en programación neuroligüística y risoterapeuta, va un poco más allá y afirma que el automasaje “es una forma de inteligencia emocional y autoconocimiento. Si no tengo capacidad de conocer mi cuerpo, no sabré qué necesito en cada momento”, y explica que el automasaje abre la puerta para desarrollar la conciencia del propio organismo. “Muchas veces descuidamos nuestro cuerpo cuando es el lugar donde se alojan las emociones, donde suceden los pensamientos. Tal y como expresa en forma de metáfora Jorge Bucay en su Alegoría del carruaje, los caballos son las emociones y los deseos que tiran con fuerza de nuestros propósitos y hacia nuestros logros; el cochero es nuestro raciocinio, nuestra capacidad de reflexionar y planificar; y el carruaje es nuestro cuerpo, al que hay que cuidar porque si se rompe, daremos por finalizado el viaje de nuestra vida. Los tres elementos son imprescindibles para tener una existencia plena y satisfactoria”. En este sentido Mónica Lapeyra recomienda el automasaje porque también modifica positivamente las emociones y la mente. “En general la gente explora muy poco su cuerpo. Falta conciencia corporal, y así nos perdemos mucha información sobre nosotros mismos. Podemos engañar a nuestra mente, pero no a nuestro cuerpo. Podemos creer que estamos muy tranquilos, pero con un automasaje el cuerpo puede desvelar que sufre una contractura. Y una contractura es tensión. Así descubrimos que no estamos tan tranquilos”. Es el primer paso para tomar cartas en el asunto.

Si el lector se anima a sumergirse en esta aventura, sólo falta empezar. ¿Cómo? Hay varios tipos de automasaje. Lone Sorensen, presidenta de la Asociación Global Network de reflexología y fundadora y directora del Instituto de Reflexología Podal/Facial Internacional, recomienda para el automasaje una técnica conocida como Dien Cham, aunque “actualmente es llamada cibernética. Dien Cham es una técnica terapéutica de tres mil años de antigüedad”. Es originaria de Vietman. “El método consiste en un sistema con 564 puntos y zonas nerviosas distribuidas a ambos lados de la cara. Cada punto o zona tiene una conexión con el cuerpo, glándulas, músculos o con un proceso químico determinado. Estos puntos se pueden combinar de muchas maneras y aliviar así muchos trastornos y dolor. Estos puntos son como un teclado y el cerebro como un disco duro. Tocando una tecla X, se envía un mensaje al cerebro y el cerebro envía el mensaje al cuerpo”. Son muchos puntos, pero Lone Sorensen afirma que es posible “utilizar cien de los 564 puntos para el tratamiento de uno mismo de una manera muy fácil y simple”. Eso sí, aconseja que para elegir los puntos y las zonas a tratar “es importante que la persona sea analizada por un terapeuta profesional”.

No es la única persona que aconseja consultar a un experto. Cecilia Stalder, masajista experta en reflexología recomienda acudir a un profesional si un dolor persiste a pesar de autotratarse. “Es recomendable ir al masajista si hay una molestia que no desaparece, aunque siempre es mejor que vaya primero al médico para descartar trastornos graves. Después puede decidir si quiere quitarse el dolor con medicamentos, con masajes u otras técnicas”. Hay muchos tipos de dolores, pero algunos pueden ser tratados por uno mismo. Lone Sorensen explica que, por ejemplo, ella ha enseñado a muchas jóvenes a tratarse los dolores menstruales y la ovulación “con un éxito del 90%. Este problema está aumentando rápidamente y esto significa que las niñas, cada vez más jóvenes desde una edad muy temprana, usan analgésicos hasta varios días al mes. Desde una perspectiva médica no es saludable tomar analgésicos ya en los 10-12 años. Y la píldora, a una edad muy temprana, tampoco es recomendable. En cambio con la cibernética es muy fácil y simple: sólo con el dedo, presionando unos puntos 2-3 veces al día, todos los días. Minutos después de la primera estimulación, el dolor se reduce”.

Àngel López Hanrath, acupuntor y terapeuta en shiatsu, explica otro tipo de automasaje: el Do-In. “Es una técnica de automasaje milenario que se enraíza en la cultura del qi o la energía, en los templos budistas donde los monjes la practicaban al igual que la medicina china. Según esta filosofía la idea general de salud busca el equilibrio entre el yin y el yang, el frío y el calor, el día y la noche. Sin tener que recurrir a grandes tratamientos incluir una sesión de Do-In en nuestra rutina matinal nos va a asegurar una correcta circulación de la energía por el cuerpo, sensación que sentiremos con la simple acción de golpearnos suavemente el brazo de abajo a arriba con la mano contraria. Lo único que necesitamos es nuestro propio cuerpo, nuestros dedos y nuestras manos y memorizar una rutina que persigue activar el qi de manera ordenada”. Àngel López Hanrath aconseja realizar la sesión unos 15 o 20 minutos por la mañana, “pues tiene un efecto estimulador que por la tarde noche no es conveniente”. Ojo pues para quien crea que no hay que tener en cuenta algunas indicaciones. Además, cuando se le pregunta a este profesional si hay contraindicaciones, explica que no se debe realizar este tipo de automasaje cuando el cuerpo tiene fiebre, hay infecciones, fracturas o inflamaciones en el pie.

Enrico Corsi, director téncico y profesor en la Academia Europea de Masaje Tailandés de Milán, y autor, entre otros libros, de Automasaje (Ed. Robin Book), también advierte de precauciones y contraindicaciones. “Nunca practicar técnicas de masaje en caso de hipertensión arterial o de haber sufrido disfunciones cardiovasculares”. También advierte que si hace menos de un año que se ha tenido una intervención quirúrgica, “hay que evitar las partes del cuerpo relacionadas con la intervención, así como las que, por ejemplo, presentan quemaduras y abrasiones, verrugas o varices”. También aconseja no hacer automasaje si hay partes del cuerpo particularmente inflamadas y durante el embarazo.
        
Si después de las advertencias quiere seguir adelante, Enrico Corsi ofrece unos consejos que tener en cuenta para sacar mayor provecho de esta experiencia. “Antes de empezar con el automasaje se debe estar en buena predisposición de ánimo, calmo y relajado. El entorno tiene que ser tranquilo, alejado de ruidos, olores desagradables y corrientes de aire”. Ya se puede empezar a masajear con más o menos intensidad según la zona corporal.

El especialista Lorenzo Arroyo aconseja, cuando se encuentra un punto doloroso debido a una contractura, inspirar y mientras se presiona, exhalar. “Se pueden realizar presiones buscando puntos dolorosos para relajar la zona. Pero también podemos aplicar algún tipo de crema o aceite para el mejor deslizamiento de las manos, y realizar movimientos circulares amasando todos los músculos del cuerpo, eliminando así las tensiones que podamos tener. También podemos realizarlo de la misma forma pero en la ducha con agua caliente, siendo especialmente relajante al llegar a casa después de una dura y larga jornada de trabajo o estudio”. ¿Quién no se apunta?